Porque estudiar a distancia


Estudiar a distancia Teología y Filosofía

Navegando el Sentido

El Estudio a Distancia de la Teología, la Filosofía y la Biblia en el Siglo XXI

Como tutor especializado en educación a distancia en las áreas de Teología Católica, Filosofía y Estudios Bíblicos, a menudo me encuentro con una pregunta inicial, a veces explícita y otras latente en la mirada del estudiante potencial:

"¿Es posible, y sobre todo válido, estudiar estas disciplinas fundamentales a través de una pantalla?"

Mi respuesta es un rotundo sí. Más aún, me atrevería a afirmar que, en la coyuntura histórica actual, la modalidad a distancia no es solo una alternativa cómoda, sino el vehículo necesario para democratizar la sabiduría y responder a las urgencias del espíritu contemporáneo.

Vivimos en una era paradójica. Estamos hiperconectados tecnológicamente, pero a menudo fragmentados existencialmente. En este contexto, el estudio de la Filosofía no es un lujo intelectual, sino una herramienta de supervivencia crítica. La Teología ofrece un horizonte de sentido, una respuesta estructurada a las preguntas últimas. Y la Biblia, como fuente inagotable, nos provee de las narrativas fundantes que han configurado nuestra civilización.

¿Por qué estudiar esto ahora? Porque nuestros tiempos requieren navegantes que sepan usar la brújula ética y existencial. Los dilemas de la IA, la bioética y la justicia social requieren mentes formadas en humanidades profundas. El camino de hoy es la ruta para hacer inteligibles esas verdades que corren el riesgo de diluirse en la posmodernidad.

Sin embargo, el estudiante del siglo XXI ya no es el sujeto pasivo. La educación a distancia forja habilidades cruciales: autodisciplina, gestión autónoma y alfabetización digital crítica. El estudiante aprende a investigar y a discernir fuentes confiables, convirtiéndose en el protagonista activo de su formación.

Debemos superar el viejo prejuicio de que la educación virtual es "fría". La tecnología bien utilizada es un puente formidable; un nuevo "Areópago" donde un estudiante en América Latina dialoga con un profesor en Roma. La tecnología no sustituye el encuentro humano; lo potencia, eliminando las barreras geográficas.

El e-learning tiene la maravillosa capacidad de sanar la fractura intergeneracional. El adulto mayor aporta experiencia vital y reflexión; el joven aporta dinamismo y frescura tecnológica. Mi rol como tutor es facilitar ese cruce: enseñar que el "clic" no muerde y mostrar que la sabiduría requiere tiempos lentos de digestión.

Estudiar a distancia no es un "plan B".
Es asumir el compromiso de formarse con las herramientas del presente para responder a las preguntas eternas.

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